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Cómo
entrenar a su perro para estar en una jaula
Entrenar
a su perro para estar en una jaula podría requerir tiempo y esfuerzo,
pero es algo que puede re-sultar útil en una variedad de situaciones.
Si tiene un perro o cachorro nuevo, puede usar la jaula para limi-tar
su acceso a la casa hasta que aprenda todas las reglas del hogar, como
cuáles cosas puede mordis-quear y cuáles no, y dónde
puede hacer sus necesidades y dónde no. La jaula también
es una forma se-gura de transportar a su perro en el automóvil
y de llevarlo a lugares donde no es conveniente que corra libremente.
Si entrena adecuadamente a su perro a usar la jaula, la considerará
un lugar seguro y con gusto se quedará ahí cuando sea
necesario.
Cómo
elegir una jaula
Las jaulas pueden ser de plástico (este tipo a menudo se usa
para viajar) o corrales metálicos abatibles. Las hay de distintos
tamaños y se pueden comprar en la mayoría de las tiendas
de artículos para masco-tas. La jaula debe ser lo suficientemente
grande como para que el perro pueda estar parado y voltearse.
El proceso
de entrenamiento para que el perro esté en la jaula
Este proceso puede tomar días o semanas, dependiendo de la edad,
el temperamento y las experiencias de su perro. Al entrenar a su perro
para que esté en una jaula, es importante recordar los dos puntos
si-guientes: el animal siempre debe asociar la jaula con algo agradable
y el entrenamiento debe realizarse en una serie de pasos pequeños,
sin ir demasiado rápido.
Paso
1: Familiarice a su perro con la jaula.
Coloque la jaula en un área de la casa donde la familia pase
mucho tiempo, como la sala de estar. Co-loque una manta o toalla suave
en la jaula. Acerque al perro a la jaula y háblele con un tono
de voz feliz. Asegúrese de que la puerta de la jaula esté
abierta y fijada con seguridad, de manera que no pueda ce-rrarse, golpear
al perro y asustarlo.
Para animar
al perro a entrar, coloque algunas golosinas pequeñas cerca de
la jaula, algunas justo aden-tro de la puerta y finalmente, algunas
hasta adentro de la jaula. Si al principio el perro se rehúsa
a meterse completamente adentro de la jaula, está bien. No lo
fuerce a entrar. Siga aventando golosinas en la jaula hasta que el perro
se meta con calma hasta bien adentro de la jaula para comérselas.
Si el perro no muestra interés en las golosinas, pruebe a meter
su juguete favorito. Este paso podría tomar tan sólo unos
pocos minutos o hasta varios días.
Paso
2: Déle de comer al perro en la jaula.
Después de que el perro se haya familiarizado con la jaula, empiece
a darle sus comidas usuales cerca de ella. De este modo, el perro asociará
la jaula con algo agradable. Si el perro ya está entrando fácilmente
a la jaula cuando empiece el paso 2, ponga el plato de comida hasta
el fondo de la jaula. Si el perro aún continúa resistiéndose
a entrar a la jaula, ponga el plato adentro de la jaula sólo
hasta donde el animal se meta fácilmente sin que le dé
miedo o angustia. Cada vez que le dé de comer, ponga el plato
un poqui-to más adentro de la jaula.
Una vez que el perro se pare cómodamente dentro de la jaula para
comer, puede cerrar la puerta mien-tras esté comiendo. Al principio,
abra la puerta tan pronto como el perro termine de comer. Cada vez que
le vuelva a dar de comer, deje la puerta cerrada unos cuantos minutos
más, hasta que se quede en la jaula alrededor de diez minutos
después de comer. Si empieza a lloriquear para que lo saque,
es posible que haya aumentado el tiempo demasiado rápido. La
vez siguiente, pruebe a dejarlo en la jaula por me-nos tiempo. Si se
queja o llora cuando está en la jaula, es imprescindible que
no lo deje salir hasta que de-je de hacerlo. De lo contrario, aprenderá
que la forma de salir de la jaula es llorar, y lo continuará
hacien-do.
Paso
3: Condicione a su perro a que se quede más tiempo en la jaula.
Después de que el perro esté comiendo sus comidas regulares
en la jaula sin señales de temor o angustia, puede recluirlo
ahí por períodos breves cuando usted esté en casa.
Llámelo para que se acerque a la jau-la y déle una golosina.
Déle una orden para que entre, como "¡adentro!".
Anímelo apuntando hacia el in-terior de la jaula con una golosina
en la mano. Después de que entre, elógielo, déle
la golosina y cierre la puerta. Siéntese en silencio junto a
la jaula por cinco a diez minutos y después vaya a otra habitación
por unos minutos. Regrese, vuelva a sentarse en silencio por un breve
período de tiempo y después deje que el animal salga de
la jaula. Repita este proceso varias veces al día. Cada vez que
lo repita, vaya aumen-tando poco a poco el tiempo que lo deja en la
jaula y el tiempo que no está a la vista del perro. Una vez que
el perro se quede tranquilo en la jaula por aproximadamente 30 minutos
sin que usted esté en la habi-tación la mayor parte del
tiempo, puede empezar a dejarlo en la jaula cuando se ausente de la
casa por poco tiempo y/o dejarlo ahí para que duerma por la noche.
Esto podría tomar varios días o semanas.
Paso
4: Parte A/Deje al perro en la jaula cuando se queda solo en la casa.
Después de que el perro esté pasando alrededor de 30 minutos
en la jaula sin ponerse ansioso o tener miedo, puede empezar a dejarlo
ahí por poco tiempo cuando usted se ausente de la casa. Póngalo
en la jaula diciendo la orden usual y dándole una golosina. También
es recomendable poner unos cuantos ju-guetes seguros en la jaula (vea
la información en "Dog Toys and How to Use Them" [Juguetes
para perros y cómo usarlos]). Recomendamos que varíe el
momento en que mete al perro en la jaula durante su rutina de prepararse
para salir. Aunque no debería estar en la jaula demasiado tiempo
antes de que usted se vaya, puede meterlo de cinco a 20 minutos antes
de salir. No haga que su partida sea emotiva ni prolon-gada, sino váyase
con total naturalidad. Elogie brevemente a su perro, déle una
golosina por haberse me-tido en la jaula y después váyase
en silencio. Cuando regrese a casa y el perro lo reciba con alboroto,
no reaccione con emoción y entusiasmo, ya que de ese modo estaría
recompensando esa conducta. Al lle-gar a casa, compórtese con
toda naturalidad. De vez en cuando, continúe metiendo al perro
en la jaula por poco tiempo cuando usted esté en la casa para
que el animal no asocie estar en la jaula con estar solo.
Parte
B/Meta el perro en la jaula por la noche.
Use la orden usual y una golosina para que el perro entre a la jaula.
Al principio podría ser una buena idea poner la jaula en su habitación
o cerca de ella en un pasillo, especialmente si se trata de un cachorro.
Los cachorros a menudo necesitan salir para hacer sus necesidades durante
la noche y querrá escucharlo cuando llore para salir. A los perros
de mayor edad al principio también se les debe mantener cerca
para que no asocien estar en la jaula con estar aislados. Una vez que
el perro esté durmiendo cómodamente toda la noche en la
jaula cerca de usted, puede empezar a moverla gradualmente al lugar
que usted prefiera.
Problemas posibles
Demasiado
tiempo en la jaula
Las jaulas no son la solución mágica. Si no se usan correctamente,
el perro puede sentirse atrapado y frus-trado. Por ejemplo, si el perro
pasa todo el día en la jaula mientras usted está en el
trabajo y después otra vez por la noche, está pasando
demasiado tiempo en un espacio demasiado pequeño. Debe buscar
otra solución para satisfacer las necesidades físicas
y emocionales del perro. También recuerde que los cacho-rros
menores de seis meses de edad no deben quedarse en una jaula por más
de tres o cuatro horas se-guidas, ya que no pueden controlar las ganas
de ir al baño por períodos más largos.
Cuando
el perro llora
Si el perro se queja o llora durante la noche al estar en la jaula,
podría ser difícil determinar si está llorando
para que lo deje salir de la jaula o si necesita ir al baño.
Si usted siguió el método de entrenamiento descri-to anteriormente,
al perro no se lo ha dejado salir de la jaula como recompensa por llorar.
Trate de igno-rarlo. Si el perro sólo lo está poniendo
a prueba, probablemente dejará de llorar pronto. Gritarle o golpear
la jaula sólo empeorará la situación. Si el perro
continúa llorando después de que lo ha ignorado por varios
minutos, diga la frase que el perro asocia con salir a hacer sus necesidades.
Si reacciona y se emociona, sáquelo. Ésta debe ser una
salida con un objetivo determinado, no para jugar. Si está convencido
de que el perro no necesita ir al baño, lo mejor es ignorarlo
hasta que deje de llorar. No ceda, porque si lo hace le enseñará
al animal a llorar por mucho tiempo y fuerte para obtener lo que quiere.
Si usted ha seguido gradualmente los pasos de entrenamiento y no se
ha apresurado demasiado, es menos probable que se le presente este problema.
Si el problema se vuelve incontrolable, podría ser necesario
empezar todo el proceso de entrenamiento para estar en una jaula desde
el principio.
Angustia
por separación
Tratar de usar la jaula para resolver la angustia por separación
no solucionará el problema. La jaula podría evitar que
el perro destruya su hogar, pero el animal podría lastimarse
al tratar de salir de la jaula. Los pro-blemas de angustia por separación
sólo pueden solucionarse con medidas de condicionamiento inverso
e insensibilización. Tal vez desee consultar a un experto en
conducta animal para obtener ayuda.
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